contacto

Las ideas como las setas, aparecen de repente. Se encuentran debajo de las palabras. Agazapadas, escondidas, confundidas. Pequeñitas, transparentes, frágiles...

Las busco, las peso, las descubro. Las cojo, las despojo, preciosas, aceitosas. Se me escapan, las sigo, las persigo, las sujeto, las aprieto. Las tomo, las domo, las admito, las admiro, las despojo, las trabajo, las discuto con el lápiz, las desplomo. Las pelo, las parto y las aparto.

Me las meto en la boca, las digo, las escribo. Las dejo en el éxtasis de la sintaxis y permito que bailen con la coreografía de la ortografía.

Luego, las agarro, las pincho con puntos y comas, les coso las mayúsculas, las estimo las mimo.

Y luego las deshilo, las revelo, las lustro, las ilustro, las ilumino, las visto, les doy color, viven y crecen.

Y un día, las colocan en una página blanca donde las graban, las entintan, las secan, las pliegan, las intercalan y se quedan quietas, como muertas.

Y el lector las ve, las mira, las observa, las repasa, las piensa y pesa, y...

Yo sigo persiguiendo ideas, levantando palabras, hurgando entre recuerdos y sentimientos, moviendo, removiendo, escribiendo, buscando lo más poderoso del Mundo para hacer un simple y meditado trabajo...